martes, 16 de junio de 2015

JAVIER RODRÍGUEZ: 'Vida secreta'

Javier Rodríguez Marcos: “Las palabras son un material explosivo”

 El periodista y poeta publica 'Vida secreta' en el que elogia la sencillez


 
Javier Rodríguez Marcos, en la redacción de 'Babelia' en EL PAÍS. 
Escribe prosa casi a diario pero es en la poesía donde se descubre su ironía, sentido del humor y la cara B de la vida. Javier Rodríguez Marcos (Cáceres, 1970), periodista de EL PAÍS, habla de secretos y palabras, desvela la complejidad sentimental que anida en algunas escenas urbanas, ya sea de hotel o de hospital, en un cruce en la calle o en la soledad, en el libro Vida secreta (Tusquets). Escribe poesía tratando de saber cuál es el secreto que esconde, indagando en un mundo al que muchos se acercan pero pocos los que son capaces de impresionar con sus poemas. Rodríguez Marcos no deja insensible al lector. "Escribo poesía tratando de buscar respuestas. De ahí viene un libro y otro. A veces piensas que lo que haces es original y está saturado de tópicos. Y en otras se puede hablar de sonidos que son bonitos y están llenos de basura espacial".

Poesía

Naufragios (Premio Extremadura de Creación Carolina Coronado), Mientras Arden (Premio Jaén de poesía), Frágil (Premio El Ojo Crítico de Poesía de Radio Nacional de España) y La vida secreta (Tusquets).

Su sencillez le lleva a decir: "Los buenos poetas son capaces de juntar dos palabras que da la sensación de que jamás se habían encontrado y yo estoy en un camino que se me antoja largo". Sin embargo, cuando el lector entra en sus poesía se queda pensativo y le obliga a reflexionar sobre sus palabras. En su dualidad entre periodista y poeta apuesta por la información para conocer la verdad de las cosas a corto plazo. "Conocer lo que ocurre a nuestro alrededor es importante porque la falta de información nos puede llevar al perfeccionamiento del analfabetismo, a largo la poesía nos puede resultar más interesante". Se confiesa defensor del buen uso de las palabras y advierte de la peligrosidad de estas. "No se deberían pronunciar, ni escribir en vano. Con ellas se puede construir desde un chiste a una frase que te arruine la vida. Las palabras son un material explosivo que hay que manejarlas con delicadeza".
 
 Habla de la memoria y de cómo la distorsionamos para construir incluso el presente. "En ocasiones la olvidamos para poder pasar página y seguir viviendo. Nos fabricamos una imagen de cómo somos y esto no solo funciona para el presente porque lo hacemos con el pasado e incluso con el futuro. Nuestros recuerdos no suelen ser coincidentes con alguien que ha vivido lo mismo. Cada uno de nosotros tratamos de que sean lo más placenteros. El mundo está mal hecho y por ello buscamos refugio en la literatura. Si el mundo estuviese bien Don Quijote no se hubiera lanzado al mundo en busca de aventuras".

A Rodríguez Marcos, admirador de poetas como Claudio Rodríguez y Juan Antonio González Iglesias, le gusta escribir pensando sobre la rutina: "Cuando te fijas detenidamente en las cosas es cuando encuentras la magia. Por ello mis poemas surgen de cualquier sitio, de la sencillez. Hay poetas que son como trapecistas y yo soy de y más de agua dulce, de los que tratan de buscar la elegancia en las cuestiones más cotidianas".

FUENTE:   EL PAÍS


PABLO ARANDA: ‘El protegido’

Pablo Aranda aborda las emociones en clave de misterio


 Pablo Aranda, autor de ‘El protegido’.
 Pablo Aranda, autor de ‘El protegido’. /


·         El novelista publica ‘El protegido’, una novela negra que se convierte en un relato intimista



El escritor Pablo Aranda arma una trama policial para contar en realidad un relato de corte intimista sobre la transición de la juventud a la madurez. En ‘El protegido’ (Malpaso), el narrador brinda al lector un agudo relato sobre las pasiones, los afectos cambiantes y las contradicciones de la condición humana. Al mismo tiempo, Aranda recurre al género policial pero se aparta de sus servidumbres, porque lo que pretende destripar los males de una sociedad decrépita.
El libro cuenta la historia de Jaime, un tipo que se resigna a una vida aburrida y sin sobresaltos. Sus días los pasa trabajando en una asesoría fiscal. Es un hombre conformista, atractivo, pero con un pasado amoroso lleno de sinsabores. Un buen día acompaña a su novia a enseñar un piso que ella quiere arrendar. Y es entonces cuando se presentan dos jóvenes marroquíes que son hermanos. Abonan el importe de la fianza y se esfuman. Al cabo de un tiempo aparece el cadáver del hermano mayor. Jaime considera de justicia devolver el dinero a la familia y así lo hace. Pero a partir de ese momento empiezan los problemas.
Aranda se sirve del personaje de Jaime para reflexionar sobre la identidad, la inmigración, la familia, la frustración y la búsqueda del éxito. “Cuando me pongo a escribir no tengo la novela en la cabeza. Parto de un par de anécdotas y un conflicto. He querido imprimir al relato un tono angustioso y desasosegante”, dice Pablo Aranda, autor de otras novelas como ‘La otra ciudad’ y ‘Ucrania’.
‘El protegido’ no es una novela negra al uso, pues el autor da gran importancia a la irrupción de las pasiones. “Me obsesionaba que la trama atrapase desde el comienzo. Me interesa muchísimo el tema del desarraigo y la desubicación. En la novela pululan gentes que no han encontrado su sitio. Hay intriga, muerte y violencia, pero es una novela que pretende mostrar que no estamos preparados para afrontar las dificultades del mundo. La vida no es un juego". Al novelista le subyagan los personajes cercanos y hasta anodinos, pues permiten al lector reconocerse en ellos.
En las variopintas ocupaciones que ha tenido en los últimos años, predominan los oficios que exigen una entrega. Aranda ha trabajado dos años en una casa con enfermos mentales, viajó a la India para estar varios meses de voluntario en un hospital y ha ayudado a menores que cumplen medidas judiciales. Además ha sido profesor en la universidad de Orán (Argelia) y en escuelas de español para extranjeros.


FUENTE: 

             La Verdad.es



ANTONY BEEVOR: 'Ardenas 1944. La última apuesta de Hitler' (Crítica)

Beevor abre la "caja negra" de la batalla de las Ardenas



Antony Beevor.
Antony Beevor. 

"Fue la batalla más sangrienta, cruel y brutal del frente occidental en II Guerra Mundial". Lo asegura con rotundidad Antony Beevor (Londres, 1946) que antes de abrir la "caja negra" de este infierno, con casi 20.000 muertos en apenas un mes en el barrizal helado de los bosques belgas, hizo lo propio con 'Stalingrado', 'Berlín' y 'El Día D'. Publica a la vez en español e inglés 'Ardenas 1944. La última apuesta de Hitler' (Crítica). Sostiene que el führer "lo apostó todo a una carta y perdió". "Su sueño se desmoronó en las Ardenas", asegura Beevor para quien resulta "ridículo" afirmar que "Hitler fue un gran estratega" como sostiene el historiador sueco Christer Bergströn, autor de 'Ardenas, la batalla'. Destapa además las matanzas de prisioneros alemanes, unos crímenes de guerra "silenciados por muchos historiadores".

"No pienso leer ese libro", asegura Beevor sin ocultar su desdén por la tesis de Bergströn. Para el británico lo que ocurrió en Bélgica entre el 16 de diciembre de 1944 y 29 de enero de 1945 evidencia la ineptitud como estratega de Adolf Hitler que pretendía llegar a Amberes con un ataque relámpago en un órdago inútil que debilitó el frente oriental. "Era un plan loco, diga lo que diga el historiador sueco. Todos los generales alemanes se oponían. Sabían que era locura imposible. Que incluso si alcanzaban Amberes no tendrían fuerzas para mantener el corredor. Con los americanos al sur y los británicos y canadienses al noreste, hubiesen sido aplastados inmediatamente".

"Fue una lucha salvaje. Sabía que había sido tremenda, pero no calibraba el alcance de la barbarie", reconoce Beevor 70 años después. A las muerte en masa de soldados se suman "las matanzas de prisioneros, las bajas civiles -más de ocho mil, entre muertos y desaparecidos, y 23.584 heridos-, y la revancha alemana por los bombardeos aliados y la dura resistencia belga durante su retirada tres meses antes". El número de bajas por cada bando fue parejo, unas 80.000 de cada lado, entre muertos, heridos y desaparecidos. Murieron cerca de 20.000 soldados, entre 8.000 y 10.000 por cada ejército contendiente. "Sobre las cifras no hay discusión", apunta Beevor. "La dificultad está en la matanzas de civiles, aunque su cifra hubiera sido mucho más alta si Estados Unidos no hubiera logrado evacuar a los civiles antes de los ataques", señala.

También la de los fusilamientos de prisioneros de guerra perpetrados por ambos bandos. "Todos sabíamos de las ejecuciones sumarias de prisionero americanos en Malmedy por parte de las SS, pero no se ha tratado la revancha americana en Chenogne, una matanza de al menos 70 prisioneros alemanes alimentada por oficiales y generales americanos como Bradley y que muchos historiadores americanos han esquivado", denuncia Beevor.

Radios en silencio Los aliados jamás sospecharon lo que se les venía encima. Los generales Eisenhower, Bradley y Montgomery habían descartado un contraataque alemán por las Ardenas y los alemanes acertaron a ocultar sus comunicaciones por radio, las que 'Enigma' desvelaba siempre. Beevor cuenta como al único coronel de inteligencia que dio a alarma, B. Dickson, "jamás le hicieron caso y lo mandaron de vacaciones a París". La inteligencia británica y alemana marraron. "El instinto humano de los espías es buscar material que apoye su visión preexistente" apunta Beevor. "Los aliados no creían que Hitler estuviese en disposición de montar una ofensiva y la evidencia fue ignorada. La inteligencia confió en exceso en sus informes. Aunque los judíos alemanes sabían que los generales de Hitler hablaban sobre la ofensiva, la información se rechazó como una fantasía".

Tampoco los generales alemanes pudieron parar "a un Hitler obsesionado como en Stalingrado en 1942". "Sabían que la ofensiva estaba condenada al fracaso pero contradecir al führer se pagaba con la vida". Hitler había superado un atentado el 20 de julio "y creía que el destino estaba a su favor. No habría escuchado a unos generales que tenía por cobardes o traidores", asegura Beevor.

El gran error de los alemanes fue "minusvalorar al capacidad de resistencia de los americanos". "Como hicieron los británicos en Arnhem, creyeron que no habría una reacción rápida, y fue una estupidez". "Creían que Eisenhower debería hablar con Churchill y pedir permisos en Washington. Su desprecio por el ejército americano les indujo a pensar que no lucharían sin el apoyo masivo de la artillería y la aviación, imposible en el bosque de las Ardenas". "Pero los americanos probaron su valentía. La única esperanza alemana era el completo colapso psicológico americano si lograban llegar al Mosa, lo que no se produjo", aclara Beevor.

Como en el frente ruso "puede que el invierno matara más solados que las balas, las minas y lo obuses". "El efecto de frío fue terrible. Diezmó a los americanos como los alemanes en Rusia en 1941". "La euforia les traicionó. No estaban preparados y las condiciones era terribles" asegura Beevor. Describe escenas dantescas, con soldados congelados de pie, y miles de cadáveres rígidos con las cuencas de los ojos vaciadas por los cuervos y rellenadas por la nieve. "Los heridos morían de frío en tres minuto de no ser atendidos". Como escribió Luis Simpson, poeta americano de la división aerotransportada 131: "en este frío la vida de los heridos se apaga como una cerilla". ¿Dónde y cuándo comenzará la III Guerra Mundial?, señor Beevor. "Nunca habrá una Guerra Mundial como la segunda. El gran peligro, y podría sonar hipócrita viniendo de mí, es que la II se ha convertido en el punto de referencia que define cada crisis y cada conflicto". "Hay políticos y medios a los que gusta comparar cada guerra con aquella, pero el orden mundial ha cambiado, como la manera de hacer la guerra. No veremos las cosas de la misma manera. Aunque Bush y Blair hablen del 11-S como Pearl Harbour o comparen a Sadam Husein con Hitler, lo que es increíblemente peligroso y estúpido, la historia nunca se repite", advierte Beevor.

"Bismarck dijo que lo único que hemos aprendido de la historia es que nadie aprende de la historia, y, aunque no es del todo cierto, no le falta razón", concluye Beevor. Ha aparcado su proyecto de escribir sobre Napoleón y volverá a la carga recreando la batalla de Arnhem, en Holanda, con la operación Market, una efectivo diluvio de paracaidistas aliados.


FUENTE:      



BLUE JEANS: 'Algo tan sencillo como tuitear te quiero'

Blue Jeans: «Nací como escritor en las redes sociales»

Francisco de Paula Fernández, 'Blue Jeans'.

Francisco de Paula Fernández, 'Blue Jeans'. 

El escritor sevillano presenta en Madrid 'Algo tan sencillo como tuitear te quiero', la última entrega del fenómeno de masas de la literatura juvenil

'Blue Jeans' es el seudónimo de Francisco de Paula Fernández, el auténtico fenómeno de masas de la literatura juvenil española actual. Personajes y tramas atractivos para el público joven y una capacidad única para interactuar con el lector a través de las redes sociales han situado al escritor sevillano, que conserva el nombre con el que empezó en internet, en un referente en su género.
¿Qué tal ha ido la promoción en Madrid de 'Algo tan sencillo como tuitear te quiero'
Ha sido la Feria del Libro en la que más libros he firmado, llevo por ahora nueve jornada de firma y más de 1.000 lectores. Todos los días se ha quedado gente más allá del horario de cierre de las casetas, está siendo una gran Feria en lo personal.
Además, es un libro muy vinculado a Madrid...
Está muy relacionado con Madrid y conmigo. Yo estuve dos años en la residencia de estudiantes de la universidad al llegar a la ciudad y con este libro he querido recrear ese ambiente, ese entorno que viví. Se trata de historias de ficción pero hay muchos guiños, con sensaciones en los personajes que tiene mucho que ver con mi experiencia personal en aquella época.
El ambiente de la residencias de estudiantes recrea la vida universitaria en estado puro, ¿no le parece?
A mí personalmente me marcó, llegaba de mi pueblo, Carmona, en Sevilla, y estaba bastante perdido. Yo soy un chico bastante tímido y sin embargo, al llegar a la residencia de estudiantes fue como abrir los ojos de par en par. Fueron dos años muy buenos y conocí a muchos de los que ahora son mis mejores amigos.
De nuevo has querido tocar el tema de las redes sociales, ¿es clave en tu éxito entre el público adolescente?
De hecho yo nazco como escritor en las redes sociales, mi primer libro, 'Canciones para Paula', lo conseguí publicar gracias a mis seguidores en Fotolog o Tuenti. Para mí son muy importantes porque me permite estar cerca de los lectores, mantener el contacto, hablar con ellos de mis libros. Yo controlo todas mis redes sociales personalmente. Incluso dedico casi más tiempo a este ámbito que a escribir (Ríe).
He escuchado que acabar 'El club de los incomprendidos' fue casi como quitarse un peso
Tenía ganas de cambiar de historia, de personajes. Supuso un paso más en mi carrera en el que tiene mucho que ver la editorial Planeta y especialmente el lector. Si el lector no te respalda es imposible hacer que tu obra sea visible por mucho que se trabaje en la promoción.
¿Se siente la responsabilidad de ser un referente de un público siempre propenso al cambio y a la necesidad de lo nuevo?
Es una responsabilidad y no es fácil. Es complicado empezar de nuevo con un público adolescente que te ha leído durante tres años y medio, que tiene grabados a unos personajes y que incluso ha visto una película basada en la historia. Es un reto que me ilusionaba afrontar y que creo que está funcionando bien. Desde el primer día que sacamos el libro ya había gente leyéndolo. Hay una gran cantidad de reseñas y de opiniones en las redes sociales. Es una agradable presión (Ríe).
Tienes una legión de seguidores en Latinoamérica...
Latinoamérica es especial. Lo viven todo con intensidad y pasión. Cuando ha estado firmando allí me he dado cuenta de que es todo a lo grande. Tengo un profundo cariño y respeto a mis lectores latinoamericanos. De hecho, en 'Algo tan sencillo como tuitear te quiero' hay un personaje peruano en su honor. Es muy bonito encontrarte al empezar el día con cientos de comentarios, que te pregunten por tu próxima visita.
Acabas de presentar una gira para este verano, ¿cuéntanos en qué va a consistir esa curiosa iniciativa?
Vamos a recorrer en furgoneta practicamente toda España (Ríe). Son 30 ciudades en 44 días y lo afronto con mucha ilusión, va a ser una auténtica paliza pero Planeta me lo comentó y acepté encantado. Queremos que sea una fiesta para el lector, va a ser el verano más intenso de mi vida.
Entonces, ¿por ahora aparcados nuevos proyectos?
Creo que la trama de 'Algo tan sencillo como tuitear te quiero' va a dar para más de un libro. El 31 de julio valoraré las fuerzas que queden y hablaré con la editorial para elegir el mejor momento para empezar a pensar en una segunda parte. Intentaré aprovechar los ratos libres o en la furgoneta para adelantar trabajo (Ríe).
¿Te planteas salir en algún momento del ámbito de la novela juvenil?
Existió un proyecto con Espasa para escribir un libro de 'treintañeros' pero al final se aplazó porque creíamos que no era el momento adecuado. Con 'Algo tan sencillo como tuitear te quiero' hemos dado un paso hacia el ámbito universitario pero ahora mismo prefiero pensar en el día a día. Acaba de salir el libro y está la gira pendiente. En un futuro veremos porque nunca quiero cerrar una puerta pero ahora mismo no me quita el sueño.

 

  FUENTE:       EL DIARIO VASCO.com




DONNA LEON: La gran dama del crimen.

Donna Leon: «Venecia se está muriendo y se parece cada vez más a Disneylandia»

La escritora norteamericana Donna Leon, la gran dama del crimen.

La escritora norteamericana Donna Leon, la gran dama del crimen. 

La escritora vuelve al mundo de la ópera con su novela 'Sangre o amor', en la que cuenta el amor obsesivo de un admirador por una soprano

La escritora Donna Leon (Nueva Jersey, 1942) adora por encima de todas las cosas la música barroca y envidia a los cantantes de ópera. No en vano, la creadora del comisario Brunetti patrocina la orquesta Il Pomo d'Oro, para la que despliega sus dotes de comunicadora y sugiere temas susceptibles de incorporarse a su repertorio. En su última novela, 'Sangre o amor' (Seix Barral), la narradora regresa al mundo de la ópera y al teatro de la Fenice. Esta estadounidense afincada en Venecia ve con preocupación que la ciudad de los canales se convierta en puro atrezo por culpa del turismo de masas. «Venecia recibe 35 millones de visitante al año. Tiene un triángulo de las Bermudas -compuesto por el puente de Rialto, la basílica de San Marcos y la Galería de la Academia- que, cuando se atraviesa, se convierte en una carrera de obstáculos», lamenta.
Cada día atracan siete cruceros repletos de turistas, mientras la ciudad se va despoblando de sus habitantes originarios, que al marcharse se llevan con ellos la memoria y la identidad de un lugar histórico. «En cambio, los millonarios rusos, americanos, chinos e ingleses están comprando palacetes que mantienen abiertos un mes durante todo el año. Venecia está muriendo y se parece cada vez más a Disneylandia». Lo malo, advierte la escritora, es que otras ciudades corren también el peligro de ser engullida por esta vorágine. «Hace unos días estuve en Santiago de Compostela y sucedía algo similar», dice Leon, quien propone en tono de broma unir en un solo artefacto el bastón del peregrino y el palo para hacer selfis.
En 'Sangre o amor', cuenta la historia del amor obsesivo de un admirador de la soprano Flavia Petrelli, quien se encuentra en Venecia para interpretar 'Tosca'. Los amigos de la diva sufren ataques y hostigamientos sin fin, lo que hace imprescindible la presencia del comisario Guido Brunetti, viejo amigo de la infancia de la cantante. «Al inicio, el amor tiene mucho fanatismo. Ves a una persona que te fulmina. De hecho la pasión y el fanatismo pueden ser aquí sinónimos pero en sentido positivo. El problema es cuando adquiere tintes peligrosos», aduce.
Leon vive desde hace 34 años en Venecia y se muestra irreductible en su negativa a que sus novelas sean traducidas al italiano. Quiere vivir en el anonimato y no sufrir las molestias de la popularidad. Pese a ser la reina de la novela negra, nunca lee obras de este género y prefiere las lecciones que le procuran los libros de historia. En su juventud devoró con pasión novelas de detectives y cree haber atrapado sus claves. Al fin y al cabo, todo se reduce a contar un crimen, crear un investigador, explicar las causas del asesinato y encontrar al culpable. «A partir de esas premisas las combinaciones son múltiples». La narradora cree que los orígenes de la novela negra están en la Biblia y la tragedia griega. El esplendor del género obedece a la naturaleza misma de la condición humana: todo el mundo espera que se castigue al malo.
Su método de trabajo es una rara mezcla de caos y disciplina. Se encierra durante una semana y trabaja a destajo durante ocho horas diarias. «No obstante, siempre estoy dispuesta a alejarme del ordenador un ratito, de modo que en cuánto alguien me propone un paseo o una cena acepto en seguida». Después de ese enclaustramiento toma distancia de la novela y se olvida de ella durante una temporada, hasta que reanuda la escritura y vuelve a sentarse ante el ordenador. Este ir y venir, esta vuelta a la tarea y a la dispersión que le sigue no la perturban. Al contrario, invierte nueve meses en parir una de sus criaturas, pero el sistema funciona. No por casualidad sus libros han sido traducidos a 23 idiomas y se venden como rosquillas en Europa y Estados Unidos.

No piensa ni por asomo dar un descanso al comisario Brunetti. Su retiro la obligaría a jubilarse. Por eso seguirá explotando el filón de su cínico detective, aunque sospecha que su compañera Claudia Griffoni, en caso de un hipotético relevo, sería la candidata con más opciones.

FUENTE: 


              EL
DIARIO VASCO.com