sábado, 26 de agosto de 2017

POESÍA.

La poesía es libertad absoluta

 

El escritor portugués Nuno Júdice (1949), de visita en México para recibir el Premio Juan Crisóstomo Doria a las Humanidades, asegura que existe un paralelismo entre la palabra poética y la palabra sagrada




Foto: Ollin Eyecatl Buendía

Para el bardo luso Nuno Júdice (Mexilhoeira Grande, 1949) el poema es una iluminación que atesora la palabra sagrada, una revelación que pertenece a un mundo interior y oculto. Así lo dijo ayer a Excélsior, tras recibir el Premio Juan Crisóstomo Doria a las Humanidades, durante el arranque de la edición 30 de la Feria Universitaria del Libro (FUL), que abrió ayer al mediodía y que concluirá el próximo 3 de septiembre, en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
“El poeta francés Arthur Rimbaud afirmaba que el poema puede ser una especie de iluminación y en ello existe algo sagrado; es la revelación que pertenece a un mundo interior y oculto que nos conecta con una dimensión que no imaginábamos hasta ese momento”, expresó Júdice, considerado uno de los nardos canónicos en lengua portuguesa y quien también ha recibido reconocimientos como el de Poesía Pablo Neruda (1975) y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2013).
Por esa razón, cuando él escribe un verso no repara en el procedimiento ni en los resultados de esa alquimia de palabras. “Cuando escribo el poema no sé muy bien lo que estoy haciendo, pero cuando leo el resultado me quedo sorprendido, porque no sé de dónde ha venido eso. ¡No viene de mí! Y entonces descubrí que existe un paralelismo entre la palabra poética y la palabra sagrada”.

¿Encuentra alguna utilidad en promover ferias del libro?  Considero que las ferias del libro son importantes, porque premiten el acceso al público que normalmente no frecuenta las librerías, que tiene dificultades en acceder a las publicaciones. Es un espacio en el que las pequeñas editoriales o publicaciones universitarias pueden ser distribuidas de una forma amplia.
En el caso de la industria librera, creo que sí es una fatalidad lo que ha sucedido en las últimas décadas, cuando las casas editoriales han tenido que recurrir a títulos de gran suceso (best sellers) para sobrevivir. Esto ha provocado que, a partir de un cierto momento, esos grandes imperios necesiten continuamente este tipo de publicaciones que tienen una duración de un mes o un año.

¿Este factor afecta la calidad de los libros publicados? Yo no me preocupo demasiado. Lo importante es que el libro siga siendo parte de nuestra vida cotidiana; a veces no es necesario que todos los libros publicados sean las grandes piezas de la literatura, pero son libros que de un modo u otro soportan su permanencia.

¿Por qué considera al poeta un guía que ilumina la oscuridad de un mundo inaccesible? Sigo creyendo lo mismo. Sobre todo cuando nuestras sociedades están cada vez más dominadas por un vocabulario muy reducido, ese vocabulario de la televisión, de la publicidad y del internet. Considero que la poesía —la buena literatura— es el único sitio en que es posible transmitir esa riqueza, esa multiplicidad de vocabularios y de sentidos que son permitidos en la creación .

¿Es un mundo reducido y privilegiado? No lo creo. Muchos de mis alumnos me han dicho que es muy difícil entender un poema. Entonces les recuerdo lo que decía Rimbaud cuando alguien le expresaba que no entendía su poesía. “¡Excelente!, eso es lo que pretendo”. Porque en la poesía persiste eso que llamamos lenguaje, que pertenece al mundo sagrado.
Es como cuando las personas escuchaban las misas en latín y no entendían nada, pero sentían, de forma inconsciente, que ese instante era sagrado y que un dios hablaba con nosotros... y de alguna manera la poesía es la continuación de ese tipo de comunicación.

INFIERNO Y MALICIA

Autor de novelas, ensayos y poemarios como Noción de poemaTú, a quien llamo amorCartografía de emocionesDevastación de sílabasNavegación sin rumboEl orden de las cosas y El fruto de la gramática, Júdice ya forma parte del canon de las letras portuguesas y es señalado como uno de los autores vivos más destacados del mundo iberoamericano.
“Mi libro más reciente se titula El mito de Europa, donde cierro con un poema sobre lo que recientemente ha ocurrido en él Mediterráneo, para luego regresar al mito clásico, en una mezcla entre el pasado y el presente. Pero incluye otros poemas que están conectados con mis temas más recurrentes, como la memoria, mi infancia, pero también el amor, el erotismo y mi relación con la pintura y la fotografía”, apuntó.

¿Cuál es la obligación o la función del poeta? La palabra obligación me pone en problemas. Creo que la poesía es la libertad absoluta, no por imposición sino por vocación o algo parecido. Yo trabajo para llegar al poema a través de la experiencia de la escritura. Sin embargo, al hablar de la importancia social de la poesía, puedo decir que fue algo importante en Portugal, durante la dictadura, cuando la poesía se convirtió en una forma de expresar revueltas o ese deseo de libertad.
Puedo decir que mi generación de principios de los años 60 y 70 la poesía nos permitió luchar contra la imposición política. Desde entonces sentí que el poema podía transmitir la idea de libertad, sin que se trate de textos políticos.

¿Esa postura pertenece al pasado? No del todo. Recientemente Portugal vivió una década muy difícil, debido a las presiones de Europa, particularmente de Alemania (la crisis del euro). Mucha gente entró en una etapa complicada, donde perdieron dinero y empleo. Sin embargo, encontraron en la poesía esa malicia para enfrentar los problemas cotidianos.

¿Cómo nació su famoso poema Receta para hacer el azulDigamos que el color azul es parte de nuestra realidad cotidiana (en Portugal). Ahí está el mar y el cielo, dos elementos que quizá hacen que no seamos un pueblo trágico, como otros, pues siempre tenemos la posibilidad de encontrar formas de evitar el último límite de esa tragedia. Digamos que la naturaleza es una parte importante de nosotros.
En ese poema, Júdice dice lo siguiente:  “Si quieres hacer azul, / agarra un trozo de cielo y mételo en una olla grande, / que puedas llevar al fuego del horizonte; / después mezcla el azul con sobras de rojo/de la madrugada, hasta que se deshaga;/vacía todo en un bacín bien limpio,/para que no quede nada de las impurezas de la tarde (...)

¿Por qué le interesa crear túneles que el lector atraviese y lo cambien? Digamos que esa idea de túnel está ligada a mi relación con el infierno de Dante, a quien leí muy joven, con esa imagen del poeta que llega al final de los círculos y ve el cielo... Considero que es un poco el camino de la poesía: pasar por todo lo terrible y lo malo, atravesar la noche y alcanzar la primera luz.

¿Encuentra algún tipo de narrativa adyacente dentro del poema? Muchos de mis poemas son pequeñas narraciones que parten de situaciones y de hechos cotidianos. La diferencia estriba en que una narrativa tiene que desarrollar espacios, tiempos y personajes, mientras que el poema va a sintetizar y concentrar en versos todo lo vivido. Pero al final, tanto  la poesía como la narrativa parten de la memoria y de las cosas vividas, concretas, aunque siempre siguen caminos muy diferentes.

La edición 30 de la FUL continuará hoy con el encuentro de literatura israelí, en el que participará Shimon Adaf, así como el Encuentro Internacional de Narradores Orales y la presentación del libro Los rostros de Octavio Paz, de Braulio Peralta.



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